Después de fingir mi muerte arrojándome al mar, el villano se volvió obsesivo - Capítulo 17
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- Capítulo 17 - Bebiendo en su lugar en el bar
Zhao Muqing salió del vestidor y, por casualidad, el asistente todavía estaba allí. Levantó el bajo demasiado largo de la chaqueta para mostrárselo y le explicó que la ropa era demasiado grande y no lucía bien puesta. Le preguntó si tenían algún conjunto de repuesto.
—Qué raro. Ya habíamos confirmado todo de antemano, ¿cómo pudieron equivocarse con la talla? —El asistente se dio una palmada en la frente.
Sin embargo, a esas alturas no servía de nada buscar al responsable del error. Le pidió a Zhao Muqing que esperara un momento, salió y llamó a una joven para preguntarle qué había ocurrido. Pasó bastante tiempo antes de que regresara frente a Zhao Muqing y explicara con evidente incomodidad:
—Puede que alguien de abajo se haya equivocado por descuido. Me pondré en contacto con la empresa ahora mismo para que envíen ropa de la talla correcta.
El asistente parecía algo nervioso.
Zhao Muqing, en cambio, no tenía intención de culparlo. Después de todo, todos eran humanos y equivocarse de vez en cuando era inevitable. Cuando estudiaba, él mismo solía llevar el libro equivocado a clase.
—No pasa nada. Esperaré.
—La empresa no está muy lejos de aquí, así que deberían poder traerla cuanto antes. Ya sabe, al ser ropa del patrocinador, no podemos sustituirla por otra —añadió rápidamente el asistente, como si temiera que Zhao Muqing se enfadara.
—De verdad, no pasa nada. No tengo prisa.
Para tranquilizarlo, Zhao Muqing le dedicó una sonrisa especialmente amable.
El asistente se quedó visiblemente atónito durante un instante y después le agradeció su comprensión.
—Mientras no le cause demasiados inconvenientes… Primero lo llevaré a maquillaje.
El maquillador condujo cortésmente a Zhao Muqing hasta su asiento y terminó de arreglarlo. Cuando Zhao Muqing regresó al estudio fotográfico, la ropa todavía no había llegado, así que buscó cualquier rincón donde sentarse y comenzó a jugar Dou Dizhu en su teléfono.
—Señor Zhao, quizá haya tráfico en el camino. Tendré que pedirle que espere un poco más. Deberían estar por llegar —dijo el asistente, aparentemente sudando de los nervios.
Zhao Muqing jugó un par de ases y apenas prestó atención al asunto de la ropa.
—Ah, está bien.
El asistente soltó un suspiro de alivio. Después de avisarle, volvió a moverse entre el resto del personal para coordinar los demás asuntos relacionados con la sesión.
Zhao Muqing siguió jugando hasta perder los varios miles de fichas que tenía. Solo entonces se levantó y fue hacia la sala de descanso para servirse un vaso de agua y humedecerse la garganta.
Antes siquiera de entrar, escuchó a alguien hablando en voz baja dentro. Entre los murmullos, oyó mencionar su nombre.
—¿No decían que Zhao Muqing tenía un carácter horrible? Que incluso si el maquillaje no quedaba exactamente como quería, se enfadaba con la gente. Ya ni hablar de equivocarse con la ropa —se oyó la voz de una mujer desde el interior—. Pero hace un momento lo vi en el estudio y parecía tener mucha paciencia. ¿Será que cambió de personalidad? En teoría, teniendo a nuestro jefe respaldándolo, ¿no debería ser todavía más arrogante?
—Quién sabe. De todos modos, no tiene nada que ver con nosotros. Habrá que ver qué quiere hacer su representante —respondió un hombre.
Zhao Muqing tosió deliberadamente un par de veces antes de abrir la puerta y entrar.
Las dos personas dentro de la sala de descanso guardaron silencio de inmediato. Al comprobar que Zhao Muqing no parecía tener intención de prestarles atención, fingieron naturalidad y se marcharon.
Debían de ser miembros del personal que había visto antes en el estudio.
Zhao Muqing no le dio demasiada importancia. Como temía estropear el labial, bebió el agua con una pajilla.
Cuando regresó al estudio fotográfico, el asistente finalmente le entregó el traje de la talla correcta.
Además, al levantar la mirada, descubrió que Shen Guanzhi había llegado al estudio en algún momento. Estaba sentado a un lado, conversando con el responsable que supervisaba toda la sesión.
Por casualidad, Zhao Muqing cruzó la mirada con Shen Guanzhi desde lejos. El otro no mostró ninguna expresión en particular; simplemente inclinó ligeramente la cabeza a modo de saludo.
Zhao Muqing se cambió de ropa, se puso las joyas enviadas por los organizadores de la exposición y entró al set para comenzar la sesión.
Era la primera vez que hacía fotografías comerciales, así que era inevitable que estuviera algo nervioso. Al principio se mostraba rígido y sus poses parecían demasiado deliberadas, pero poco a poco fue encontrando el ritmo. La expresión del fotógrafo también comenzó a mostrar cada vez mayor satisfacción.
El traje color borgoña le confería una apariencia solemne y elegante y, combinado con la pulsera de diamantes de los organizadores, resaltaba todavía más el aire distinguido de Zhao Muqing.
Cuando terminó la sesión, Zhao Muqing se quitó la ropa. Apenas salió del vestidor, el asistente tatuado lo detuvo para decirle que el responsable quería invitarlo a un bar esa noche para divertirse un poco.
Como eran socios comerciales, a Zhao Muqing no le pareció apropiado negarse.
El asistente tatuado se animó inmediatamente y, antes de marcharse, incluso comentó:
—La verdad es que antes había oído algunos rumores sobre usted, señor Zhao, y estaba un poco preocupado antes de venir. Pero en realidad es mucho más amable de lo que dicen.
Zhao Muqing se sintió algo avergonzado y se limitó a agradecerle el cumplido antes de dirigirse hacia Shen Guanzhi.
—Pensé que no vendrías.
—Terminé de ocuparme del trabajo y tenía tiempo.
Shen Guanzhi pareció examinar el maquillaje que Zhao Muqing todavía no se había quitado.
—Todavía tienes mucho margen de mejora. Tu desempeño no fue muy diferente al de cualquier principiante, aunque algunas de las poses del final estuvieron bastante bien.
Zhao Muqing no se sintió decepcionado. Realmente le faltaba experiencia. Que no lo hubiera criticado hasta dejarlo por los suelos ya era bastante bueno.
—Este estilo te queda muy bien —añadió Shen Guanzhi mientras salía del estudio fotográfico—. Por ahora, concéntrate en mejorar poco a poco tu reputación dentro de la industria. Solo cuando la gente del medio cambie la impresión que tiene de ti empezarás a recibir más oportunidades.
Zhao Muqing lo entendía perfectamente.
Conseguir que los demás cambiaran la opinión que tenían de él no era algo que pudiera lograr de la noche a la mañana.
—Voy a reservar una mesa en un restaurante. ¿Quieres venir? —lo invitó Shen Guanzhi de repente.
—¿Oh?
Zhao Muqing fingió curiosidad mientras lo examinaba de arriba abajo.
—¿Y a qué se debe este milagro?
—Digamos que es para celebrar que completaste con éxito tu primer trabajo desde que firmaste el contrato.
Era una oportunidad poco común y Zhao Muqing quería aceptar, pero ya había prometido al asistente tatuado que iría al bar esa noche, así que tuvo que preguntarle a Shen Guanzhi si podían dejar la cena para otro día.
—Está bien. ¿Tienes algo que hacer esta noche?
—El responsable nos invitó al bar —Zhao Muqing suspiró involuntariamente—. Ya sabes que las relaciones personales son muy importantes en esta industria. No queda bien rechazar siempre las invitaciones y, además, llevarme bien con los demás también puede beneficiarme.
—Eres mi amante, así que puedes rechazar a quien quieras.
Shen Guanzhi frunció el ceño casi imperceptiblemente.
—Te acompañaré.
……
Zhao Muqing nunca imaginó que Shen Guanzhi lo llevaría personalmente en auto hasta el bar y que incluso bajaría para entrar con él.
Dentro había un bullicio ensordecedor y la música rock resonaba por todo el lugar.
Shen Guanzhi no llevaba su habitual traje formal, sino una chaqueta negra. Zhao Muqing rara vez lo veía vestido así y no pudo evitar mirarlo de reojo durante un poco más de tiempo.
El reservado que había apartado el responsable estaba en la zona más interior del bar. El asistente tatuado fue personalmente a recibirlos y guiarlos hasta allí.
Al ver a Shen Guanzhi, se mostró claramente sorprendido.
—¿El señor Shen también vino?
—Vine a vigilarlo.
Era evidente que Shen Guanzhi no tenía intención de conversar demasiado con él. El asistente captó la indirecta y no hizo más preguntas; simplemente los condujo en silencio.
El responsable también pareció sorprendido al ver a Shen Guanzhi, aunque mantuvo la compostura y rápidamente hizo espacio para que ambos se sentaran.
Sentado junto a Shen Guanzhi, Zhao Muqing sintió que se relajaba sin saber muy bien por qué.
Aparte del asistente tatuado, no sabía prácticamente nada de las demás personas del reservado. Con Shen Guanzhi presente, al menos se sentía un poco más seguro.
El responsable abrió una botella de licor caro y sirvió una copa tanto para Shen Guanzhi como para Zhao Muqing. Mientras lo hacía, no dejó de elogiar a este último, afirmando que había sido un placer trabajar juntos aquella vez.
Zhao Muqing no tenía demasiada tolerancia al alcohol y tampoco sabía qué graduación tenía aquella bebida. Además, después de haber sido drogado en la villa de Xu Yingtang, sentía una desconfianza instintiva hacia las bebidas servidas durante reuniones de este tipo.
—Gracias por cuidar de él.
Shen Guanzhi vació su propia copa de un trago. Acto seguido, tomó la de Zhao Muqing y, sin pensárselo dos veces, también se la bebió de una vez.
—Todavía tiene mucho que aprender.
El responsable soltó una risita y continuó conversando con Shen Guanzhi sobre otros asuntos.
Zhao Muqing permaneció sentado a un lado, contemplando distraídamente las dos copas vacías frente a Shen Guanzhi.
Por el momento, no parecía mostrar ninguna reacción. O Shen Guanzhi tenía una buena tolerancia al alcohol o aquella bebida no era demasiado fuerte. Parecía que no había motivo para preocuparse por él.
A mitad de la conversación, Shen Guanzhi pareció encontrarse con un conocido y tuvo que abandonar temporalmente el reservado para saludarlo.
Antes de marcharse, se inclinó expresamente hacia el oído de Zhao Muqing y le advirtió que no se alejara del asiento sin motivo. Regresaría enseguida.
Muy pronto, Zhao Muqing quedó solo en aquel extremo del sofá.
El responsable dirigió naturalmente su atención hacia él y enseguida llenó de alcohol una de las copas de la mesa.
—Señor Zhao, todavía no ha bebido la copa que le ofrecí.
Zhao Muqing hizo una pausa.
Shen Guanzhi ya había bebido una por él, pero evidentemente aquel hombre no tenía intención de contarla. Y precisamente ahora que Shen Guanzhi no estaba, había decidido buscarle problemas sin razón aparente.
—Si no bebe, significará que no quiere mostrarme el debido respeto —dijo el responsable con una sonrisa fingida.
Esta absurda cultura de obligar a beber ni siquiera debería existir, pensó Zhao Muqing.
Tomó la copa que el responsable le ofrecía y se la bebió de un solo trago.
Las personas a su alrededor vitorearon al verlo, pero Zhao Muqing no tenía tiempo para prestarles atención. Solo sintió como si una corriente abrasadora descendiera por su cuerpo.
Aunque no fuera bueno bebiendo, tampoco tenía una tolerancia tan pésima.
Aquel licor era realmente fuerte.
Debería agradecerle como es debido a Shen Guanzhi, pensó de pronto Zhao Muqing.
Se obligó a permanecer consciente hasta que Shen Guanzhi regresó. Solo entonces dejó de resistirse y se apoyó directamente contra él.
El responsable, evidentemente, no le dio ninguna importancia a su estado e incluso bromeó diciendo que Zhao Muqing tendría que aprender a beber más.
—Disculpen. Voy a llevarlo a casa.
Shen Guanzhi rodeó la cintura de Zhao Muqing con un brazo, lo ayudó a ponerse de pie y salió con él.
Naturalmente, nadie se atrevió a impedir que Shen Guanzhi se marchara.
Ayudó a Zhao Muqing a subir directamente al asiento trasero del auto y contactó cuanto antes con un conductor de reemplazo.
—Zhao Muqing, ¿cómo te sientes?
—¿Yo? Estoy bien… creo. Me duele un poco la cabeza.
Zhao Muqing se dejó caer contra el asiento como si le hubieran quitado todos los huesos del cuerpo.
—Ese licor era tan fuerte… ¿cómo pudiste beberlo así? Y encima bebiste por mí…
—Antes bebía bastante.
Shen Guanzhi levantó una mano y tocó el rostro de Zhao Muqing.
Era evidente que el alcohol se le había subido a la cara: sus mejillas, normalmente claras, estaban ahora enrojecidas y calientes.
—¿Ya olvidaste que te dije que podías negarte?
—Dijo que si no bebía, le estaría faltando al respeto. Yo no soy más que un don nadie en esta industria, así que si de repente…
La voz de Zhao Muqing se fue debilitando cada vez más y no logró terminar la segunda mitad de la frase.
—Si él te obliga a beber, es a mí a quien le está faltando al respeto.
Shen Guanzhi se quitó la chaqueta y la colocó sobre los hombros de Zhao Muqing.
—Me aseguraré de que comprenda su error.
La cabeza de Zhao Muqing le dolía cada vez más. El dolor parecía haberle arrebatado la razón y, completamente aturdido, se acurrucó contra Shen Guanzhi.
—¿Vas a… eh… hacer algo malo? ¿Por mí?
—Sí.
Shen Guanzhi acarició muy suavemente el cálido lóbulo de su oreja.
—Por ti.