Después de fingir mi muerte arrojándome al mar, el villano se volvió obsesivo - Capítulo 20
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- Capítulo 20 - El protagonista shou
Zhao Muqing le dio al conductor el nombre de la empresa y este enseguida introdujo una nueva ruta en el navegador.
El cielo estaba gris y sombrío. Zhao Muqing miró por la ventanilla y vio densas nubes oscuras acumulándose sobre sus cabezas. Cuando llevaban aproximadamente la mitad del trayecto, tal como parecía anunciar el cielo, comenzó a llover.
La lluvia se hizo cada vez más intensa. Como la carretera estaba resbaladiza, el conductor no tuvo más remedio que reducir la velocidad. Zhao Muqing, naturalmente, no podía exigirle que condujera más rápido y solo podía consumirse de ansiedad por dentro.
El trayecto hasta la empresa resultó mucho más largo de lo que había imaginado. Cuando finalmente se detuvieron, la lluvia ya había empañado por completo las ventanillas.
Zhao Muqing ni siquiera abrió un paraguas. Salió precipitadamente del auto y corrió directamente bajo la lluvia.
Frente a la empresa se había congregado una multitud. Había periodistas, policías manteniendo el orden y numerosos empleados que no habían logrado ser evacuados a tiempo y seguían atrapados dentro.
Zhao Muqing recorrió la multitud de un lado a otro, pero no encontró por ninguna parte aquel rostro familiar.
Sus nervios se tensaron de inmediato, como una cuerda a punto de romperse.
Ni siquiera podía imaginar qué haría si Shen Guanzhi se hubiera metido en problemas por culpa del conflicto entre él y aquel responsable.
Probablemente se sentiría culpable el resto de su vida.
Su cabello y la parte superior de su ropa ya estaban completamente empapados. Buscó prácticamente por todos los lugares cercanos donde podía hacerlo y, justo cuando estaba a punto de entrar corriendo en el edificio de la empresa, alguien lo llamó:
—Zhao Muqing.
Al oír aquella voz, Zhao Muqing volvió instintivamente la cabeza.
Shen Guanzhi estaba de pie bajo la lluvia, sosteniendo un paraguas negro. Su mirada permanecía fija en Zhao Muqing. Evidentemente, no esperaba encontrarlo allí y se quedó inmóvil durante un instante.
Zhao Muqing corrió inmediatamente hacia él y, empapado de pies a cabeza, se lanzó directamente a sus brazos.
—Pensé que te había pasado algo.
—No me pasó nada. Tranquilo.
A Shen Guanzhi no pareció importarle que su traje se mojara al abrazarlo. Sostuvo el paraguas con una mano mientras con la otra acariciaba el cabello de Zhao Muqing, empapado por la lluvia.
—Volvamos.
Shen Guanzhi miró hacia atrás e hizo una señal al hombre que estaba detrás de él. Después abrazó a Zhao Muqing y abandonó rápidamente el lugar.
Zhao Muqing levantó casualmente la cabeza desde sus brazos y solo entonces se dio cuenta de que Shen Guanzhi no había estado solo.
Había un hombre junto a él.
Un rostro completamente desconocido.
Zhao Muqing no le prestó demasiada atención y siguió a Shen Guanzhi hasta el asiento trasero del auto.
Shen Guanzhi se quitó la chaqueta del traje y comenzó a secarle cuidadosamente el agua del cuerpo.
Zhao Muqing apartó la chaqueta.
—No la uses para secarme. Esa ropa es carísima.
—No importa.
Shen Guanzhi no le dio importancia y continuó secándole las palmas de las manos.
—¿Por qué viniste? ¿Viste las noticias?
—Ese responsable te odia, ¿no? Pensé que había intentado vengarse de ti.
Zhao Muqing respiró profundamente. Solo después de comprobar con sus propios ojos que Shen Guanzhi estaba sano y salvo consiguió relajarse poco a poco.
—Todo esto empezó por mí. Si hubieras muerto, seguro que habría tenido que guardarte luto toda la vida.
—No tiene nada que ver contigo. Fui yo quien decidió enfrentarme a él.
Las palabras de Zhao Muqing hicieron reír a Shen Guanzhi.
—No voy a morir.
—Casi me matas del susto. Pensé que de verdad iba a tener que guardarte luto.
Zhao Muqing, como un niño haciendo berrinche, le dio unos pequeños pellizcos en la muñeca.
Shen Guanzhi lo dejó desahogarse. Después hizo una bola con su arrugada chaqueta y la arrojó a un lado.
—Tú sí que me asustaste. Está lloviendo muchísimo. Si sales sin paraguas, vas a enfermarte.
—Es que tenía miedo de llegar demasiado tarde y no alcanzar ni a ver tu cadáver.
Zhao Muqing se rascó la cabeza con cierta vergüenza y, al final, incluso levantó una esquina de su camisa empapada.
—Además, estoy bastante en forma. Mira, tengo abdominales.
Shen Guanzhi lo detuvo de inmediato. Después tomó una prenda de repuesto que había en el auto y se la puso sobre los hombros.
—No te enfríes.
……
El auto llegó directamente hasta la villa.
Shen Guanzhi pulsó el botón del cuarto piso en el ascensor y salió junto a Zhao Muqing. Hizo que prepararan té caliente de jengibre para él y, al final, incluso tuvo que verlo entrar personalmente en el baño antes de quedarse tranquilo.
Después de darse una ducha caliente, Zhao Muqing se puso una bata y regresó a la habitación.
Para su sorpresa, Shen Guanzhi seguía allí y se había sentado en su cama con toda naturalidad.
—Bébete eso.
Shen Guanzhi señaló el té caliente de jengibre que había sobre la mesa.
Zhao Muqing obedeció y tomó la taza. Aunque el sabor era bastante fuerte, apretó los dientes y se lo bebió. Después de terminarlo, realmente sintió el cuerpo mucho más caliente.
Nada más dejar la taza, Shen Guanzhi le entregó un secador de cabello.
Zhao Muqing no pudo evitar fruncir el ceño.
—Ya soy bastante mayorcito. Sé cuidarme solo.
—Está bien.
Shen Guanzhi dejó el secador y retiró la mano, aunque seguía sin mostrar intención alguna de marcharse.
A Zhao Muqing le daba vergüenza echarlo de la habitación, así que terminó secándose el cabello bajo su atenta mirada.
Cuando regresó junto a la cama, descubrió que Shen Guanzhi había preparado medicamentos para el resfriado en algún momento.
Zhao Muqing se tocó la frente.
No estaba caliente.
—Tómatelos.
Shen Guanzhi prácticamente le puso las pastillas a la fuerza en la mano.
—Pueden prevenir la fiebre.
Zhao Muqing no sabía qué hacer con él, así que obedientemente se tragó las pastillas con agua tibia.
—Listo. Ya puedes volver a tu habitación, ¿no? De verdad que estoy bien.
La mirada de Shen Guanzhi permaneció sobre él.
Al instante siguiente, antes de que Zhao Muqing pudiera reaccionar, fue atraído hacia sus brazos.
—Siempre consigues que los demás se preocupen por ti.
Con la cabeza apoyada en el hombro izquierdo de Shen Guanzhi, Zhao Muqing se removió inquieto.
—Tú fuiste quien me hizo preocupar primero. Te envié mensajes y ni siquiera respondiste.
—Lo siento. Estaba hablando de trabajo.
El brazo que Shen Guanzhi tenía alrededor de su espalda lo estrechó un poco más.
—La próxima vez responderé a tiempo.
—Está bien, está bien. ¿Ahora puedes soltarme?
Zhao Muqing sentía que parecía un gusano retorciéndose. Shen Guanzhi lo estaba abrazando con demasiada fuerza.
Finalmente, Shen Guanzhi retiró los brazos.
—Cuídate bien.
Zhao Muqing encontraba incomprensible su actitud.
Él solo había hecho la tontería de empaparse bajo la lluvia. ¿Realmente era para tanto?
Se apresuró a cerrar la puerta de la habitación.
……
Al día siguiente, Zhao Muqing terminó su entrenamiento y, apenas salió de la habitación 012, encontró a Shen Guanzhi esperándolo fuera.
Se acercó tentativamente.
—Jefe, ¿llevas mucho esperando?
—No mucho.
Shen Guanzhi pareció no gustarle demasiado aquel tratamiento y frunció ligeramente el ceño.
—A partir de ahora, llámame por mi nombre.
—Está bien. Shen Guanzhi, ¿nos vamos ya?
Zhao Muqing no lo entendía demasiado. Ya lo había llamado por su nombre varias veces antes. ¿Por qué de repente le molestaba que lo llamara «jefe»?
—Quiero enseñarte algo.
Shen Guanzhi sacó las llaves del auto del bolsillo.
Zhao Muqing se sentó en el asiento del copiloto y se devanó los sesos intentando adivinar qué habría preparado Shen Guanzhi.
Últimamente tampoco había ninguna fecha especial.
Incluso buscó expresamente por internet cuándo era el cumpleaños de Shen Guanzhi.
No coincidía.
Y mucho menos era el suyo.
Cuando el auto llegó a su destino, Zhao Muqing bajó y descubrió frente a él una pequeña villa de tres pisos. Solo el exterior ya tenía un diseño exquisito.
—No será otra fiesta, ¿verdad?
Su trauma psicológico volvió a hacerse presente.
—No.
Shen Guanzhi caminó delante de él.
—Sígueme. Entra.
Zhao Muqing lo siguió al interior de la villa. Los muebles estaban completamente instalados y era evidente que un profesional se había encargado especialmente del diseño.
—¿Te gusta? —preguntó Shen Guanzhi desde detrás de él—. También puedes subir a ver los otros pisos.
Zhao Muqing dijo que no era necesario. Con solo ver el salón podía imaginar lo refinado que estaría el resto de la casa.
—¿Piensas mudarte?
—No. Es un regalo para ti.
Shen Guanzhi dio un paso hacia él.
Zhao Muqing casi se atragantó con su propia saliva.
—¿Por qué demonios me regalas una casa enorme sin ningún motivo? ¡No puedo aceptar algo así!
—Escuché que no tienes una casa propia y que antes siempre vivías de alquiler.
Shen Guanzhi hizo una pausa.
—La antigua casa de tus padres también fue vendida para indemnizar a la familia de la persona que murió en el accidente.
Zhao Muqing lo recordaba.
Había hablado en privado con Jian Shigu sobre aquello. Al parecer, su padre biológico había conducido ebrio y atropellado a un peatón, que murió en el acto. Los padres de Zhao Muqing, que iban dentro del vehículo, también habían fallecido posteriormente a causa de sus graves heridas.
Cuando se enteró, no supo muy bien qué pensar al respecto, así que simplemente escuchó la historia y lo dejó pasar.
Con una indemnización tan enorme recayendo sobre sus hombros, no era de extrañar que el Zhao Muqing original hubiera intentado por todos los medios conseguir dinero.
—Estoy muy cómodo viviendo en tu casa.
Zhao Muqing intentó apresuradamente encontrar una excusa para rechazarlo.
No había nadie a quien no le gustara el dinero, pero una cosa era aprovechar para comer un poco más de la buena comida de otro y otra muy distinta aceptar una villa valorada en decenas de millones.
Aquello sí que daba miedo.
—Solo te sentirás realmente tranquilo cuando tengas una casa que sea tuya.
Shen Guanzhi estaba claramente decidido a entregársela.
—Ya están tramitando la transferencia.
—……
Zhao Muqing seguía sin comprender a los ricos.
—¿Piensas establecerte en Dongyuan? —preguntó Shen Guanzhi.
—Si no vivo aquí, ¿dónde más voy a vivir?
Zhao Muqing suspiró con impotencia.
Shen Guanzhi pareció muy satisfecho con su respuesta.
Rodeó a Zhao Muqing hasta situarse detrás de él y sacó algo del bolsillo.
—Cierra los ojos.
Zhao Muqing obedeció.
Sintió las yemas de los dedos de Shen Guanzhi rozando de vez en cuando su cuello mientras algo frío se acomodaba alrededor de él.
No hacía falta adivinar para saber que era un collar.
Solo cuando las manos de Shen Guanzhi se apartaron de su cuello, Zhao Muqing abrió los ojos y bajó la mirada hacia su pecho.
No pudo evitar llevarse un susto.
Aquel collar no era otro que Dryad, la pieza que permanecía guardada bajo llave en lo más profundo de la sala de exhibición.
—Un regalo por tu nueva casa.
Los dedos de Shen Guanzhi tocaron la gema sobre su pecho.
—Ahora te pertenece.
—¡Esto no puede ser! ¿Qué pasa si lo pierdo?
Zhao Muqing estaba completamente atónito.
¿De verdad pretendía dejar una joya tan valiosa bajo su responsabilidad?
—La contraseña de la caja fuerte de la sala de exhibición es el mes de mi cumpleaños seguido del día del tuyo. Puedes guardarlo allí o sacarlo cuando quieras.
Shen Guanzhi sacó una llave del bolsillo.
—Hasta ahora, solo yo podía abrir la puerta de la sala de exhibición. A partir de ahora, tú también.
¿De verdad no temía que Zhao Muqing vaciara toda la sala?
—Jefe… no, Shen Guanzhi. Si alguien se apoderó de tu cuerpo, parpadea dos veces.
—Deja de decir tonterías.
Shen Guanzhi frunció el ceño con desagrado.
Parecía que realmente seguía siendo él.
Eso hizo que Zhao Muqing entendiera todavía menos la situación.
Decidió asumir que Shen Guanzhi se había golpeado la cabeza y ya estaba.
……
Con Dryad en sus manos, Zhao Muqing no podía quedarse tranquilo ni por un instante.
Lo primero que hizo fue regresar al estudio para guardar nuevamente el collar en la caja fuerte.
Apenas salió del ascensor, se encontró de frente con un rostro desconocido.
No pudo evitar examinar al hombre durante unos instantes.
Era alto y atractivo, con una apariencia que llamaba poderosamente la atención.
—¿Nos hemos visto antes? —preguntó el hombre con una ligera sonrisa.
Zhao Muqing lo miró completamente desconcertado.
El otro continuó dándole pistas:
—Aquel día en la empresa. Estaba lloviendo muchísimo.
El recuerdo irrumpió repentinamente en su mente.
Zhao Muqing lo recordó.
Cuando había corrido bajo la lluvia para buscar a Shen Guanzhi, había visto brevemente a aquel hombre.
—Hola. Soy Song Lijun. ¿Cómo te llamas?
Song Lijun extendió una mano hacia Zhao Muqing.
Zhao Muqing se quedó prácticamente petrificado.
¿No era ese… el nombre del protagonista shou de la novela original?