Después de fingir mi muerte arrojándome al mar, el villano se volvió obsesivo - Capítulo 8

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  4. Capítulo 8 - Una visita
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Zhao Muqing durmió tranquilamente toda la noche. Al despertar, miró por instinto a Shen Guanzhi, que estaba acostado a su lado. No tenía el ceño fruncido, así que parecía que aquella noche no había tenido pesadillas.

No recordaba muy bien cómo había regresado a la habitación, pero daba igual. No era importante.

Shen Guanzhi también percibió los movimientos de Zhao Muqing y no tardó en despertar. Como si Zhao Muqing ni siquiera existiera, comenzó a arreglarse por su cuenta.

Zhao Muqing captó la indirecta y regresó obedientemente a su habitación.

Tenía que estar en el estudio a las nueve de la mañana para recibir capacitación, así que se arregló a toda prisa y bajó al comedor del primer piso. El chef ya había preparado el desayuno y lo había dispuesto sobre la mesa.

A primera vista descubrió unas salchichas asadas hasta quedar brillantes de grasa, tocino ligeramente crujiente, huevos fritos dorados, pan todavía caliente e incluso sándwiches rellenos de carne de res.

A Zhao Muqing se le abrió inmediatamente el apetito.

Sin embargo, apenas consiguió meterse un trozo de tocino en la boca, la voz de Shen Guanzhi llegó desde la entrada.

—Retiren esas cosas.

Zhao Muqing no podía creer lo que acababa de oír.

Miró a Shen Guanzhi con absoluta incomprensión, pero el otro evidentemente no pensaba darle ninguna explicación y mucho menos escuchar sus súplicas.

Al final, Zhao Muqing solo pudo contemplar impotente cómo las empleadas retiraban más de la mitad de aquel delicioso desayuno, dejando únicamente los huevos fritos, el pan y los sándwiches vegetarianos sin carne.

—Repártanlo entre los demás —ordenó Shen Guanzhi.

Solo después de decir aquello tomó asiento frente a Zhao Muqing.

—¿Cuánto pesas ahora?

Zhao Muqing se quedó desconcertado.

—Todavía no me he pesado.

Shen Guanzhi frunció el ceño al escucharlo.

—No deberías descuidarte de esa manera. A partir de ahora tendrás que controlar estrictamente tu físico. Le pediré a un nutricionista que prepare un plan para tus tres comidas diarias. Si hay algún alimento que no puedas comer, díselo.

—¿No me habías dicho que podía pedirle al chef lo que quisiera?

Zhao Muqing comenzó a maltratar con resentimiento las hojas de verdura de su plato.

—Siempre y cuando seas capaz de controlar lo que comes.

Zhao Muqing se quedó inmediatamente sin argumentos.

Cuando estudiaba danza, sus profesores también lo reprendían a menudo y le recordaban que debía cuidar su figura y no aparecer en el salón de ensayo con el estómago hinchado de tanto comer.

Tampoco era que lo hiciera a propósito.

Simplemente tenía mucha hambre.

Controlar su alimentación siempre había sido uno de los mayores obstáculos para Zhao Muqing. Por suerte, antes de cualquier presentación importante siempre conseguía bajar de peso a tiempo.

Después de la presentación, volvía a comer sin control.

Y así una y otra vez.

—Además de las clases, tengo entrenamiento postural y entrenamiento físico —dijo Zhao Muqing, poniendo deliberadamente una expresión lastimera—. Si como tan poco, me va a bajar el azúcar.

Shen Guanzhi empujó su propio sándwich vegetariano hacia él.

Zhao Muqing:

—…

Incluso Shen Guanzhi tenía delante exactamente el mismo desayuno que él.

—¿Tú no tienes hambre?

—No.

La respuesta de Shen Guanzhi fue tan tajante que Zhao Muqing no encontró ningún resquicio para seguir quejándose.

No tuvo más remedio que terminar obedientemente aquel desayuno ligero, con poca grasa y poca sal.

Aunque a simple vista no le despertaba ningún apetito, cuando comenzó a comer descubrió que tampoco sabía tan mal.

…

Cuando Zhao Muqing llegó a la sala 012, la profesora todavía no había aparecido.

Al parecer, estaba atrapada en el tráfico.

Casi al mismo tiempo que él llegó otro modelo, que estaba sentado en una esquina hojeando página por página el número más reciente de S·Q.

¿No es esta la revista principal del estudio?

Zhao Muqing sintió curiosidad.

Quería comprobar con sus propios ojos qué tan buena era aquella revista supuestamente de alta calidad.

—¿Puedo verla?

Se sentó junto al modelo.

—Quédatela. Justo terminé de leerla.

El modelo le sonrió amistosamente.

Zhao Muqing sintió que el otro transmitía una sensación inexplicable de confianza, por lo que terminó iniciando conversación por voluntad propia.

—Gracias. Creo que ayer no te vi por aquí.

—Así es. Apenas me enteré de que aquí daban capacitación, así que hoy es mi primer día.

El modelo se presentó con naturalidad.

Se llamaba Zhou Ling. Anteriormente había trabajado con un representante de otra compañía y hacía poco acababa de firmar con el estudio de Shen Guanzhi.

—¿Tu antigua compañía no era buena?

¿Qué tenía de bueno trabajar para un jefe demoníaco como Shen Guanzhi?

¿Acaso su antigua empresa podía ser todavía peor?

—Era una empresa pequeña y no tenía muchas posibilidades de desarrollarme.

Zhou Ling sonrió, evidentemente satisfecho con su situación actual.

—Mi representante actual me trata muy bien y también intenta conseguirme buenas oportunidades de trabajo. Quizá sea porque todavía no soy lo bastante bueno, pero nunca he conseguido hacerme famoso.

—¿Y Shen Guanzhi?

—El señor Shen es un diseñador muy famoso y tiene muchos contactos. Aunque casi nunca lo he visto personalmente, aparece a menudo en entrevistas y cosas así en internet.

—…

Solo en ese momento Zhao Muqing se dio cuenta de que, al parecer, él era el único modelo al que Shen Guanzhi supervisaba directamente.

Hojeó rápidamente la revista.

El contenido estaba dedicado casi por completo a joyas y accesorios. Incluso incluía recomendaciones de conjuntos de temporada que combinaban con determinadas piezas.

Según explicó Zhou Ling, se trataba de colaboraciones entre otras marcas y el estudio.

Además del propio Shen Guanzhi, el estudio tenía contratados a numerosos diseñadores de joyería.

Zhao Muqing vio los nombres de varios de ellos en la revista.

El único que no aparecía era Shen Guanzhi.

Zhou Ling volvió a explicárselo con entusiasmo.

La revista solía promocionar diseños destinados a salir al mercado, mientras que Shen Guanzhi solo aceptaba encargos personalizados de alta gama. Con su reputación, tampoco necesitaba publicidad, así que normalmente no aparecía contenido relacionado con él.

Cuando la profesora entró, Zhao Muqing guardó inmediatamente la revista.

Por ahora, las clases seguían concentrándose en los fundamentos, por lo que Zhao Muqing no tenía problemas para seguir el ritmo.

No fue hasta el entrenamiento físico del final cuando la profesora aumentó un poco la intensidad.

Zhao Muqing no era precisamente alguien que careciera de ejercicio, así que completar una serie de movimientos no le resultaba demasiado difícil.

Sin embargo, incluso las personas experimentadas podían lesionarse al entrenar.

Durante la segunda serie de ejercicios, Zhao Muqing se torció accidentalmente el tobillo.

Después de avisarle a la profesora, Zhou Ling lo ayudó a salir y hasta le preguntó si quería tomar un taxi para ir a una clínica cercana.

—No hace falta. No creo que sea grave. Se me pasará en unos días.

Zhao Muqing sacó el teléfono para contactar al chofer.

Inesperadamente, justo al doblar una esquina se encontró con Shen Guanzhi.

—Señor Shen.

Zhou Ling lo saludó inmediatamente.

Sin embargo, Shen Guanzhi apenas le prestó atención. Su mirada se concentró directamente en Zhao Muqing.

—¿Qué pasó?

—Solo me torcí el tobillo. Ya no puedo seguir con las clases, así que iba a pedirle al chofer que viniera por mí.

—Ven.

Shen Guanzhi avanzó unos pasos y extendió una mano hacia Zhao Muqing.

Este se apartó obedientemente de Zhou Ling y, cojeando, se acercó hasta quedar junto al hombro de Shen Guanzhi.

—Justo acabo de terminar de trabajar. Te llevaré a casa.

Shen Guanzhi sostuvo a Zhao Muqing por un brazo y, sin prestar más atención a Zhou Ling, se dio la vuelta para marcharse.

Zhao Muqing se apresuró a darle las gracias a Zhou Ling.

Después utilizó a Shen Guanzhi prácticamente como una muleta y avanzó paso a paso hacia el ascensor.

A mitad del camino, Shen Guanzhi se detuvo de repente.

Volvió la cabeza.

Zhao Muqing, desconcertado, también miró hacia atrás.

Aparte de alcanzar a ver por un instante la espalda de Zhou Ling mientras entraba en la sala 012, no había nada más.

—¿Qué pasa?

—Nada.

Shen Guanzhi siguió caminando.

—Volvamos.

…

Durante los últimos días, Zhao Muqing casi nunca encontraba a Shen Guanzhi en su habitación por las noches.

A menudo iba hasta la puerta del estudio para observar a escondidas.

Shen Guanzhi siempre terminaba descubriéndolo y entonces Zhao Muqing entraba sin ninguna vergüenza.

Al final, incapaz de contener su curiosidad, se enteró de que el primer diseño de Shen Guanzhi había sido rechazado y ahora estaba trabajando a toda prisa en una segunda versión.

—Pensé que todo el mundo estaría satisfecho con tus diseños.

—La estética es algo muy subjetivo.

El lápiz de Shen Guanzhi continuó deslizándose sobre la tableta.

—El cliente y yo tenemos criterios estéticos diferentes. Es perfectamente normal que haya que hacer modificaciones.

Zhao Muqing miró el diseño en la pantalla.

—Te pidió bastantes cambios. Es muy diferente del que vi antes.

—Para mí es más difícil diseñar para alguien a quien no conozco. Nunca he visto personalmente a su amante. Solo tengo fotografías y algunas descripciones de Xu Yingtang sobre sus gustos.

Shen Guanzhi continuó explicando:

—Tengo que utilizar esa información para deducir qué podría gustarle y qué sería adecuado para él. Si además mi comprensión de la persona no es del todo correcta, es natural que haya muchas cosas que modificar.

Zhao Muqing asintió, aunque solo lo comprendía a medias.

A pesar de que prácticamente tenía que volver a dibujar todo el diseño, Shen Guanzhi no parecía irritado en absoluto.

Al final, tardó casi medio mes en completar el diseño para Xu Yingtang.

Después todavía quedaban numerosos procesos: fabricar el prototipo y el molde, ajustar la pieza, engastar las gemas, pulirla y realizar el control de calidad.

Solo tras completar todos aquellos pasos podía obtenerse el producto terminado.

Zhao Muqing había observado a escondidas parte del proceso en el estudio de Shen Guanzhi.

Shen Guanzhi realizaba personalmente cada una de las etapas.

Incluso Zhao Muqing, que no entendía absolutamente nada de joyería, quedó impresionado cuando vio el resultado final.

—Xu Yingtang acaba de avisarme de que tiene un evento en Dongyuan. Aprovechará el viaje para venir de visita y recoger el collar.

Shen Guanzhi se encontró con Zhao Muqing en el primer piso de la villa.

—¿Ya está bien tu tobillo?

—Hace tiempo que se curó.

Zhao Muqing movió el tobillo para demostrárselo.

La torcedura no había sido grave y se había recuperado en pocos días.

—¿Yo también tengo que estar presente?

—Sería lo mejor. No debemos permitir que Xu Yingtang sospeche que nuestra relación no es buena.

—Pues que venga. De todos modos, contigo vigilándome no pasa nada.

Zhao Muqing suspiró para sus adentros.

Había personas a las que cuanto menos deseabas ver, más difícil parecía evitar.

Shen Guanzhi empaquetó cuidadosamente el collar.

Incluso había mandado hacer un estuche personalizado y, siguiendo las indicaciones de Xu Yingtang, había colocado sobre él el nombre de su amante.

Zhao Muqing se cambió y eligió un atuendo sencillo y pulcro antes de seguir a Shen Guanzhi hasta la sala de recepción del primer piso.

Apenas el mayordomo anunció que Xu Yingtang había llegado de visita, Shen Guanzhi rodeó la cintura de Zhao Muqing con un brazo.

Zhao Muqing apoyó la cabeza sobre su hombro.

A simple vista, ambos parecían sumamente íntimos.

El mayordomo condujo a Xu Yingtang al interior y este tomó asiento frente a Shen Guanzhi.

Una empleada preparó una tetera y sirvió una taza para cada uno.

—Ha pasado algún tiempo desde la última vez que nos vimos y siguen llevándose igual de bien.

Xu Yingtang sonrió de manera significativa.

—Más o menos.

Shen Guanzhi levantó una mano y jugueteó con el cabello de Zhao Muqing.

La persona acurrucada entre sus brazos captó inmediatamente la señal y dejó el estuche que sostenía en la palma de Shen Guanzhi.

—Este es el encargo terminado del señor Xu. Por favor, revíselo. Si encuentra algún defecto, puede devolvérmelo para hacer los ajustes necesarios.

Shen Guanzhi colocó el estuche frente a Xu Yingtang.

—¿Cómo podría desconfiar de ti? Seguro que le encantará.

La mirada de Xu Yingtang recorrió a Zhao Muqing.

—Aunque ahora tengo curiosidad. ¿Qué clase de regalo le daría el señor Shen a su amante?

Zhao Muqing comprendió aproximadamente lo que pretendía insinuar.

Shen Guanzhi era diseñador de joyas.

Sin embargo, su supuesto amante favorito no llevaba encima ni una sola joya de gran valor.

No sabía si Xu Yingtang pretendía desenmascararlos o simplemente aprovechar la oportunidad para burlarse.

—Gemas.

Shen Guanzhi acarició suavemente el lóbulo de la oreja de Zhao Muqing.

—Naturalmente, las joyas más valiosas solo se usan cuando uno recibe a invitados distinguidos. ¿No le parece, señor Xu?

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