El Padrastro De Repente Se Volvió Popular - Capítulo 24

  1. Home
  2. All novels
  3. El Padrastro De Repente Se Volvió Popular
  4. Capítulo 24
Prev
Next
Novel Info

Lin Yi nunca había imaginado que alguien pudiera pronunciar su nombre con un tono tan gélido.

Cada sílaba parecía arrastrar el frío de un campo nevado de mil años, suficiente para hacer estremecer a cualquiera.

Sin embargo, a Lin Yi no le importó demasiado.

Bajó del automóvil con natural elegancia, cerró la puerta y avanzó.

No fue hasta que estuvo frente a Huo Jihan que finalmente habló.

—Señor Huo.

Su voz era completamente distinta de la de Huo Jihan.

La voz de Huo Jihan era grave y fría, con un aire natural de autoridad y una presencia intimidante. En cambio, la de Lin Yi era clara y agradable, como un arroyo que fluía suavemente entre las rocas.

Técnicamente, aquel era su primer encuentro en persona.

Dado que solo estaban unidos por un matrimonio por contrato y que apenas conocían del otro lo que figuraba en un expediente impersonal, tampoco tenían mucho de qué hablar.

Después de intercambiar saludos, entraron juntos en la villa en silencio.

Lin Yi caminaba despreocupadamente, haciendo girar las llaves del automóvil entre los dedos, con una postura y una expresión completamente relajadas.

Por el contrario, los pasos de Huo Jihan eran firmes y seguros, y mantenía la espalda perfectamente recta. Cada movimiento suyo desprendía una presencia intimidante.

En cuanto entraron, el ambiente de la villa cambió de inmediato.

Reinaba un silencio tan absoluto que se habría podido escuchar caer un alfiler.

Al ver regresar a Huo Jihan, todos los empleados se enderezaron nerviosamente y se pusieron en alerta, como si temieran cometer el más mínimo error.

Era evidente que Huo Jihan inspiraba un profundo respeto y temor.

Al observar aquello, Lin Yi comprendió mejor lo intimidante que podía llegar a ser aquel hombre.

Pero eso no tenía nada que ver con él.

Mientras se comportara adecuadamente y recibiera su asignación mensual, la vida sería maravillosa.

En ese momento, el mayordomo se acercó apresuradamente, con una expresión de alegría.

—Señor Huo, ha regresado.

Era evidente que el mayordomo mantenía una buena relación con Huo Jihan, pues llevaba décadas trabajando para aquella familia.

Huo Jihan respondió con un ligero asentimiento.

Como Lin Yi no tenía nada que hacer, se dirigió tranquilamente al sofá, se sentó y sacó su teléfono para entretenerse.

Los oscuros ojos de Huo Jihan recorrieron la sala.

—¿Dónde está Mianmian?

El mayordomo respondió enseguida:

—El joven amo todavía está durmiendo la siesta. ¿Quiere que lo despierte?

Huo Jihan lo detuvo.

—No hace falta.

Entonces, el mayordomo se animó, ansioso por contarle algo.

—Por cierto, señor Huo, el joven amo ha cambiado mucho últimamente…

Antes de que pudiera explicarse, el protagonista de aquella conversación apareció bajando las escaleras con sus pequeños pasos tambaleantes.

Huo Mianmian acababa de despertarse y todavía tenía los ojos entrecerrados por el sueño.

Vestido con un pijama amarillo de Pikachu, se frotaba los ojos con sus manitas suaves mientras descendía los escalones uno por uno.

Tenía el cabello ligeramente revuelto, con un mechón levantado de manera adorable, y las mejillas sonrosadas por las marcas que le había dejado la almohada.

Estaba completamente adormilado y era increíblemente lindo.

Bajó despacio mientras observaba la sala.

Estaba buscando el sillón favorito de Lin Yi.

Al segundo siguiente, descubrió a Lin Yi sentado allí, jugando con su teléfono.

Sus ojos somnolientos se iluminaron de inmediato y, como un pajarito que regresa a su nido, corrió alegremente hacia él con sus piernitas cortas.

Ignoró por completo a Huo Jihan y al mayordomo, que estaban cerca, y se dirigió directamente hacia Lin Yi.

Cuando llegó a su lado, se agachó y apoyó su pequeña cabeza sobre el muslo de Lin Yi.

Era una postura llena de confianza e intimidad.

Entonces, con su vocecita suave y dulce, lo llamó:

—Papá~.

Cualquiera podía percibir el cariño contenido en aquella sola palabra.

Al escuchar la voz de Mianmian, Lin Yi apartó la mirada del teléfono, bajó los ojos y descubrió al pequeño apoyado contra su pierna.

Le revolvió suavemente el cabello y sonrió.

—¿Dormiste bien?

Mianmian asintió.

—Ya terminé de dormir.

Mientras tanto, el mayordomo, aunque ya había presenciado aquellos cambios en el niño, no pudo evitar emocionarse una vez más.

—Señor Huo, precisamente esto era lo que quería contarle. Desde que el señor Lin está aquí, el joven amo habla mucho más y sonríe con mayor frecuencia.

Antes, Huo Mianmian había sido un niño callado y retraído que solía permanecer solo en su habitación.

Fuera por problemas psicológicos o por alguna otra razón, también se había desarrollado más lentamente que otros niños y siempre había sido algo pequeño para su edad.

Lo más preocupante era que, en ocasiones, experimentaba alucinaciones auditivas y despertaba gritando en mitad de la noche.

Pero ahora todos aquellos síntomas parecían estar mejorando gradualmente.

La mirada de Huo Jihan cambió ligeramente.

Sí, él también había notado algunos cambios en el niño.

En ese momento, Lin Yi le dijo a Mianmian desde el sofá:

—Por cierto, tu papá ha regresado.

Pensó que, después de todo, eran padre e hijo, así que al menos debería producirse un emotivo reencuentro.

Sin embargo, lo que ocurrió a continuación fue completamente distinto de lo que había imaginado.

Mianmian levantó la cabeza del regazo de Lin Yi y miró a su alrededor.

Cuando descubrió a Huo Jihan de pie cerca de ellos, sus ojos se abrieron ligeramente por la sorpresa, como si se preguntara por qué su papá, que siempre estaba fuera por trabajo, había regresado de repente.

Pero aquella confusión no duró demasiado.

Era evidente que prefería permanecer cerca de Lin Yi.

Así que, después de murmurar suavemente «papá», volvió a apoyar la cabeza sobre el regazo de Lin Yi.

Al comprobar que el niño estaba bien, Huo Jihan simplemente se dio la vuelta y subió a su estudio acompañado de su asistente.

Lin Yi: «…»

Eh…

Aquel reencuentro no había salido en absoluto como lo imaginaba.

Pero, pensándolo bien, ninguno de los dos era especialmente conversador.

No resultaba sorprendente que les costara conectar.

Huo Jihan entró en su estudio del piso superior.

Su asistente, Li Feng, lo siguió y cerró la puerta tras de sí.

Huo Jihan tomó asiento en el gran sillón de cuero negro situado detrás del escritorio y fijó sus serenos ojos oscuros en Li Feng.

—La personalidad de Lin Yi no coincide con la descripción de su expediente.

Bajo aquella mirada, Li Feng bajó inmediatamente la cabeza.

—Sí, señor. Es un poco diferente. ¿Quiere que lo investigue de nuevo?

Él había sido el encargado de investigar los antecedentes de Lin Yi, pues era su responsabilidad examinar minuciosamente a cualquier persona que pudiera ser considerada para un matrimonio por contrato con Huo Jihan.

Habían elegido a Lin Yi precisamente porque parecía dócil, callado y poco conflictivo.

Era una pareja ideal.

Sin embargo, después del encuentro de aquel día, incluso Li Feng había notado que algo no encajaba.

Si él había podido darse cuenta, era imposible que alguien tan perspicaz como Huo Jihan no lo hubiera advertido.

Por eso se ofreció a investigarlo nuevamente.

Huo Jihan respondió con frialdad:

—No hace falta. No es importante.

Lo único que necesitaba de su pareja matrimonial era que supiera cuál era su lugar.

Li Feng dejó escapar un suspiro de alivio y solo entonces se dio cuenta de que estaba sudando.

A pesar de llevar años trabajando con Huo Jihan, todavía se ponía nervioso en su presencia.

Y no era para menos.

La presencia de Huo Jihan resultaba abrumadora.

Había asumido el control del Grupo Huo a una edad temprana y lo había llevado a alcanzar un éxito sin precedentes.

Cuando tomó las riendas por primera vez, algunos de los parientes mayores de la familia Huo intentaron causarle problemas.

Huo Jihan no perdió el tiempo discutiendo con ellos.

Llevó a cabo una despiadada purga interna.

Después de aquello, nadie volvió a atreverse a decir una sola palabra.

Los métodos de aquel hombre eran aterradores.

Li Feng recuperó rápidamente la compostura y preguntó:

—Por cierto, señor, el joven amo Ji y el joven amo Qin han organizado un banquete de bienvenida para usted. ¿Desea asistir?

Se refería a Ji Yunchuan y Qin Ling, amigos de Huo Jihan desde hacía muchos años.

Antes de que Huo Jihan pudiera responder, sonó su teléfono.

Era Ji Yunchuan.

Contestó la llamada.

De inmediato, la voz de Ji Yunchuan resonó con fuerza desde el otro extremo.

—¡Hermano Huo! Ya estás en casa, ¿verdad? ¡Sal esta noche! ¡Qin Ling y yo ya organizamos la fiesta!

Huo Jihan tomó un documento del escritorio y comenzó a hojearlo.

—No iré.

—¡Vamos! —insistió Ji Yunchuan—. ¡Vives como un monje y nunca participas en nuestras reuniones! ¡Eso no es saludable! Esta noche habrá muchísima gente, hombres y mujeres. ¡Todos llevan tiempo preguntando cuándo vendrás!

Huo Jihan pasó otra página.

—Demasiado ruido.

—¡Puedes buscar un rincón tranquilo! —insistió Ji Yunchuan.

Entonces gritó repentinamente:

—¡Espera! No me digas que… ¿no quieres venir porque estás disfrutando de la luna de miel con tu nuevo esposo? ¿Están tan apasionados que no pueden separarse?

—Estoy trabajando —respondió Huo Jihan inexpresivamente.

Ji Yunchuan guardó silencio durante un instante y luego gimió:

—¡Uf! ¡Preferiría que fuera porque estás perdidamente enamorado! ¡El Grupo Huo ya ha alcanzado un éxito prácticamente imposible de superar! ¡Si sigues trabajando tanto, qué se supone que haremos los demás?!

Huo Jihan no respondió.

Los pensamientos de Ji Yunchuan saltaron inmediatamente a otro asunto.

—¡Ah, cierto! ¡Todavía no conozco a tu esposo! Deberíamos reunirnos algún día.

Huo Jihan dejó el documento sobre el escritorio.

—Ya veremos. Voy a colgar.

Dicho esto, terminó la llamada y comenzó a discutir asuntos laborales con Li Feng.

Mientras tanto, en la planta baja, Lin Yi se había dirigido a la sala de videojuegos que había acondicionado para sí mismo y estaba jugando alegremente.

Tener una sala de videojuegos privada era realmente maravilloso.

Podía jugar a lo que quisiera y contaba con equipos de primera categoría.

Lin Yi no había escatimado en gastos.

Cada dispositivo era de alta gama.

Incluso el sofá estaba diseñado para largas sesiones de juego: era suave, ergonómico y extremadamente cómodo.

Cada vez que se dejaba caer sobre él, no quería volver a levantarse.

Mientras Lin Yi jugaba, Mianmian permanecía sentado tranquilamente a su lado, hojeando un libro para colorear.

Juntos componían una escena doméstica tranquila y armoniosa.

Justo entonces, el mayordomo llamó a la puerta y le preguntó a Lin Yi qué le gustaría cenar.

Lin Yi puso el juego en pausa.

Después de pensarlo un momento, respondió:

—Pescado mandarín agridulce, Fo Tiao Qiang, albóndigas cabeza de león al estilo de Yangzhou y codillo de cerdo estofado. En cuanto a las verduras y la sopa, que la cocina decida.

El mayordomo lo anotó todo y sonrió.

—Por cierto, ahora que el señor Huo está en casa, finalmente podrán cenar juntos.

Lin Yi soltó una risita forzada.

—Je, je… Claro…

En realidad, no tenía ninguna expectativa respecto a cenar con Huo Jihan.

Tampoco es que necesitara acercarse a aquel hombre.

Incluso si nunca volvían a verse, no tendría ningún problema.

Sin embargo, el mayordomo tenía otras ideas.

—Ah, por cierto, ¿no fue usted a recoger al señor Huo esta tarde?

La comisura de los labios de Lin Yi se contrajo.

—¿Por qué haría eso?

¿Qué?

¿Acaso estaba tan aburrido?

Tenía un automóvil descapotable y videojuegos de primera categoría.

¿Por qué iba a ir a recoger a alguien?

El mayordomo parpadeó.

—Entonces, ¿cómo es que entraron juntos?

—Simplemente coincidimos frente a la villa —respondió Lin Yi despreocupadamente.

El mayordomo pareció encantado.

—¿Lo ve? Está claro que ustedes dos están destinados a estar juntos.

Lin Yi: «…»

Claro.

Lo que te haga feliz.

Poco después, el mayordomo se marchó para dar instrucciones en la cocina.

Lin Yi olvidó rápidamente aquella conversación y reanudó su partida.

A las seis en punto, una empleada fue a avisarles que la cena estaba lista.

Lin Yi dejó el control a un lado, se estiró perezosamente y dijo:

—Vamos, pequeño. ¡A comer!

Mianmian dejó su libro, bajó del sofá y lo siguió.

El comedor de la villa era espacioso, con una mesa larga en el centro y una resplandeciente lámpara de araña de cristal suspendida del techo.

Aquella noche, la mesa estaba repleta de platillos coloridos y exquisitamente preparados.

La mayoría eran los favoritos de Lin Yi.

Sinceramente, su vida actual era lo más cercano a la perfección que podía imaginar.

Desde que había regresado a la villa, era como vivir en el paraíso.

Videojuegos, comida deliciosa, tiempo libre…

Tenía todo lo que deseaba.

Y, además, contaba con la compañía de Mianmian.

Había desbloqueado una vida de lujo de primer nivel.

Él y Mianmian tomaron asiento a la mesa.

Entonces Lin Yi reparó en un platillo en particular.

Estaba servido en un plato redondo y consistía en unas esferas translúcidas y brillantes que parecían gelatina, aunque no eran exactamente lo mismo.

En teoría, debían esperar a que todos estuvieran presentes antes de comenzar a comer.

Probablemente Huo Jihan estaba ocupado.

Quién sabía cuándo aparecería.

Lin Yi no pudo resistirse.

Se volvió hacia Mianmian.

—¿Qué te parece si comemos una a escondidas cada uno? Pero no se lo digas a nadie.

Mianmian asintió con entusiasmo, con los ojos brillantes.

Por alguna razón, compartir aquel pequeño secreto con su papá lo hizo sentirse cálido y feliz por dentro.

Al verlo asentir, Lin Yi se apresuró a introducir una de las esferas en la boca de Mianmian.

Luego tomó otra para sí mismo.

En cuanto la mordió, descubrió que era suave y ligeramente dulce, como una mezcla de lichi con alguna otra cosa.

Fuera lo que fuera, estaba deliciosa.

No satisfecho con una sola, preguntó:

—¿Quieres otra?

Mianmian asintió inmediatamente.

Lin Yi sonrió.

—Muy bien, una más para cada uno.

Rápidamente se comieron otra ronda.

De las ocho esferas originales, solo quedaban cuatro.

Pero Lin Yi todavía no estaba satisfecho.

Miró hacia la puerta y, al no ver señales de Huo Jihan, susurró:

—Está bien, una última para cada uno. Después paramos.

Mianmian volvió a asentir.

Lin Yi le entregó otra y tomó la séptima para sí mismo.

Ahora solo quedaban dos, que parecían bastante solitarias sobre el gran plato.

Lin Yi intentó acomodarlas con los palillos para que el plato no pareciera tan vacío, pero no sirvió de nada.

Finalmente, se rindió y se volvió hacia Mianmian.

—Recuerda, ¡no digas ni una palabra delante de tu papá cuando llegue!

Justo cuando terminó de hablar, Huo Jihan entró en el comedor.

Lin Yi se quedó paralizado, todavía con la última esfera de gelatina en la boca.

¡¿De dónde había salido aquel hombre?!

¡No había hecho ni un solo ruido al caminar!

¡¡Ni siquiera había tenido tiempo de masticar!!

Intentando actuar con naturalidad, Lin Yi le dio un discreto codazo a Mianmian.

El pequeño volvió la cabeza, descubrió a Huo Jihan y también se quedó inmóvil.

Él tampoco había masticado.

Para entonces, Huo Jihan ya había llegado a la mesa y había tomado asiento frente a ellos.

Un profundo silencio se apoderó del comedor.

Lin Yi: «…»

¿Por qué sentía que los habían sorprendido con las manos en la masa haciendo algo indebido con el hijo de otra persona?

Levantó la cabeza y se quedó mirando fijamente el techo, fingiendo que no había ocurrido nada.

Huo Jihan percibió que había algo extraño en el ambiente.

Dirigió la mirada hacia los dos que estaban frente a él.

Ambos tenían las mejillas infladas.

El mayor, evidentemente más experimentado, conseguía mantener cierta apariencia de tranquilidad, pero seguía evitando mirarlo a los ojos y prefería contemplar la lámpara de araña.

El pequeño, en cambio, lo miraba directamente, con las mejillas abultadas y los ojos muy abiertos por el nerviosismo.

Ambos fingían que no había pasado nada.

Solo el plato, en el que ahora quedaban dos solitarias esferas de gelatina, los delataba.

Por alguna razón, toda aquella escena resultaba extrañamente divertida.

Ahora comprendía a qué se refería aquella frase que había escuchado al entrar.

Su expresión cambió ligeramente.

No dijo nada.

En lugar de eso, tomó un sorbo de café y comentó con frialdad:

—Comamos.

Una inmensa sensación de alivio invadió a los dos.

Inmediatamente comenzaron a comer su arroz y, por fin, terminaron de masticar los dulces que tenían en la boca.

Al mismo tiempo, ambos pensaron en silencio:

¡Qué susto! ¡Por poco nos descubren!

Prev
Next
Novel Info

MANGA DISCUSSION

© 2024 Ares Scanlation Inc. All rights reserved

Sign in

Lost your password?

← Back to Ares Scanlation

Sign Up

Register For This Site.

Log in | Lost your password?

← Back to Ares Scanlation

Lost your password?

Please enter your username or email address. You will receive a link to create a new password via email.

← Back to Ares Scanlation

Premium Chapter

You are required to login first