El Padrastro De Repente Se Volvió Popular - Capítulo 29
Aquella mañana, el sol brillaba con la intensidad justa y una suave brisa agitaba el aire.
Lin Yi había sacado una silla y ahora estaba sentado a la entrada de la villa, con las piernas cruzadas. Pelaba despreocupadamente semillas de girasol mientras observaba a Huo Mianmian jugar en el césped.
El pequeño estaba agachado sobre la hierba, alimentando a unas cuantas palomas.
Aquellas palomas vivían dentro del complejo residencial de la villa y, de vez en cuando, se acercaban a la residencia principal.
Cada vez que aparecían, Huo Mianmian les daba de comer.
Como en aquel momento: sostenía un pequeño puñado de granos entre las palmas y extendía las manos hacia las aves.
Las palomas, que ya estaban muy familiarizadas con él, no le tenían miedo y se reunieron a su alrededor, picoteando suavemente sus manos para comer.
Debía de hacerle cosquillas, porque Huo Mianmian soltó una risita poco habitual en él.
Su voz era suave y dulce como el algodón de azúcar. Escucharla resultaba absolutamente encantador.
A poca distancia, Lin Yi contemplaba la escena con su habitual aire despreocupado.
Lo que ocurría frente a él era sencillamente hermoso.
Huo Mianmian llevaba una camiseta blanca de manga corta y un overol. Sus bracitos regordetes quedaban al descubierto, blancos como la leche y suaves.
Su cabello era esponjoso y estaba bien acomodado sobre la frente, mientras que sus ojos eran grandes y brillantes.
Parecía uno de esos bebés angelicales que aparecían en las revistas.
Las palomas blancas que revoloteaban a su alrededor reforzaban todavía más la impresión de que era un pequeño ángel descendido a la tierra.
Lin Yi continuó pelando semillas mientras admiraba aquella escena tan reconfortante.
Mientras la villa estaba envuelta en calidez y tranquilidad, al otro lado de la ciudad la situación era completamente distinta: tensa y asfixiante.
En la sede central del Grupo Huo.
Dentro de la enorme sala de conferencias no se escuchaba ni un solo sonido.
Huo Jihan estaba sentado en la cabecera de la mesa, con el rostro tan inexpresivo como un bloque de hielo y los ojos afilados y gélidos como la nieve.
Cada mirada que lanzaba ejercía una presión suficiente para hacer que cualquiera olvidara cómo respirar.
A ambos lados de la mesa se encontraban los altos ejecutivos de la empresa.
Eran personas poderosas por derecho propio, pero en aquel momento estaban empapadas en sudor frío y aterrorizadas.
Durante una pausa de la reunión, uno de los ejecutivos se acercó rápidamente a Li Feng.
—Asistente Li, ¿qué vamos a hacer ahora?
Li Feng parecía igual de impotente.
—Hoy, dos jefes de departamento cometieron errores en sus propuestas de proyecto. Y fueron errores muy básicos. No me sorprende que el presidente esté furioso. Llevas años trabajando en la empresa. ¿Acaso no sabes lo perfeccionista que es el señor Huo cuando se trata del trabajo?
El ejecutivo se secó el sudor.
—¡Claro que lo sé! Pero necesitamos una solución. Todos tenemos la presión arterial por las nubes. ¿No se te ocurre algo?
Li Feng suspiró.
—¿Y qué puedo hacer yo…?
Entonces se detuvo, como si acabara de ocurrírsele algo.
El ejecutivo se animó de inmediato.
—¿Qué? ¿Se te ocurrió algo?
Li Feng reflexionó un momento.
—Hay alguien que podría ayudarnos.
Dicho esto, sacó su teléfono y se apartó para hacer una llamada.
Mientras tanto, en la villa.
Lin Yi había terminado un plato entero de semillas de girasol y estaba recostado en su silla, medio dormido.
Su estilo de vida actual era demasiado relajante. No tenía preocupaciones ni estrés, así que naturalmente se encontraba en un estado de pereza constante.
De repente, sonó su teléfono y lo despertó de golpe.
Abrió los ojos somnolientos, se incorporó un poco y sacó el teléfono del bolsillo.
Era una llamada de Li Feng.
¿Para qué me estará llamando?
Lin Yi contestó lentamente:
—¿Hola? ¿Asistente Li?
Su voz estaba un poco ronca por la siesta.
Li Feng habló rápidamente:
—Disculpe que lo moleste, señor Lin. ¿Lo desperté?
Lin Yi bostezó.
—No, tampoco estaba haciendo gran cosa.
—Qué bien.
Li Feng parecía aliviado.
—Señor Lin, ¿le importaría llevarle un documento al señor Huo a la empresa? Ahora mismo no puedo abandonar mi puesto.
Lin Yi se encogió de hombros.
—Claro.
De todos modos, no tenía nada mejor que hacer, así que podía aprovechar el trayecto como excusa para salir a conducir.
Unos minutos después, Lin Yi encontró el documento que Li Feng había mencionado y salió rumbo al Grupo Huo.
Era la primera vez que visitaba la empresa.
Cuando llegó y bajó del automóvil, levantó la cabeza para contemplar el imponente edificio y no pudo evitar maravillarse.
Demonios. Así es como se ve la verdadera riqueza.
La sede central del Grupo Huo estaba situada justo en el corazón del distrito más caro de la ciudad.
El rascacielos se elevaba hasta las nubes, y su estructura de cristal y acero resplandecía fríamente bajo el sol.
Era el tipo de lugar en el que los profesionales más talentosos harían cualquier cosa por conseguir un empleo.
Después de admirarlo silenciosamente durante un momento, Lin Yi entró.
Li Feng ya lo esperaba en el vestíbulo.
En cuanto lo vio, se apresuró a acercarse con respeto.
—Señor Lin, ya llegó. Por favor, sígame.
Lo condujo hacia el ascensor privado del presidente.
Los empleados del vestíbulo quedaron atónitos y todas las miradas se clavaron en Lin Yi.
¿Quién era aquel hombre?
¿Por qué el asistente Li lo acompañaba personalmente y lo trataba con tanta cortesía?
Sin embargo, nadie se atrevió a murmurar.
El Grupo Huo era conocido por sus estrictas normas internas y por exigir los más altos estándares a sus empleados.
A pesar de ello, nadie quería abandonar la empresa.
No solo habían superado a miles de candidatos para conseguir sus puestos, sino que los salarios eran varias veces superiores a los que ofrecían otras compañías.
Lin Yi siguió a Li Feng hasta el ascensor privado del presidente, que los llevó rápidamente al último piso.
En cuanto salió, Lin Yi percibió que algo no estaba bien.
Incluso las secretarias estaban tensas e inquietas, como si hubiera ocurrido algo grave.
Aunque era evidente que se estaba celebrando una reunión en la sala de conferencias, reinaba un silencio inquietante.
Todo el piso transmitía una sensación gélida, como si hubiera entrado en una versión empresarial del infierno.
Lin Yi entrecerró los ojos y miró a Li Feng.
—Me engañaste para que viniera, ¿verdad?
Así que eso de entregar un documento…
Claramente no había sido más que una excusa.
Li Feng comprendió que lo habían descubierto y confesó de inmediato:
—Señor Lin, la situación es la siguiente. Esta mañana celebramos una reunión de altos directivos, pero dos jefes de departamento cometieron errores graves. El señor Huo está… bastante descontento.
Lin Yi arqueó una ceja.
—¿Y qué tengo que ver yo con eso?
Li Feng le suplicó:
—Señor Lin, esto es una emergencia. Todos están aterrorizados. Por favor, ayúdenos.
Después de trabajar junto a Huo Jihan durante años, Li Feng había desarrollado una habilidad especial para interpretar a su jefe.
Y sospechaba que había algo… diferente en la manera en que el señor Huo trataba a Lin Yi.
Algo especial, aunque no supiera definirlo con exactitud.
Más importante aún, Lin Yi poseía una tranquilidad y una valentía que lo distinguían de los demás.
Parecía completamente inmune a la presión.
En una crisis como aquella, quizá solo Lin Yi pudiera cambiar la situación.
Lin Yi respondió:
—Ni siquiera sé qué está pasando. ¿Qué puedo hacer?
Li Feng temió que se negara, así que se apresuró a convencerlo.
—Usted sabe lo exigente que es el señor Huo. Uno de los jefes de departamento corrigió su propuesta cinco veces y estuvo a punto de llorar, pero aun así no cumplió con sus expectativas. La presión es tan intensa que basta con que el señor Huo mire a alguien para que se le quede la mente en blanco. Nadie consigue pensar con claridad.
Luego añadió con sinceridad:
—Señor Lin, solo usted puede salvarnos.
Lin Yi lo observó y finalmente cedió.
—Entonces, ¿qué quieres que haga?
Li Feng dejó escapar un suspiro de alivio.
Tomó una bolsa de manos de una secretaria cercana y se la entregó a Lin Yi.
—La secretaria acaba de pedir comida de un exclusivo restaurante privado. Ya casi es mediodía, así que quizá podría invitar al señor Huo a almorzar. Así todos tendrían un momento para respirar.
Lin Yi echó un vistazo a la bolsa y reconoció inmediatamente el logotipo.
Vaya.
Era prácticamente imposible conseguir una reserva en aquel restaurante sin tener contactos.
Su interés despertó al instante.
Tomó la bolsa.
—Está bien, lo intentaré.
Principalmente porque él también quería probar aquella comida.
Con la bolsa en la mano, Lin Yi siguió a Li Feng hasta la puerta de la sala de conferencias.
En el interior reinaba exactamente el silencio que esperaba.
Lin Yi se asomó.
En la cabecera de la mesa estaba sentado Huo Jihan, vestido con un traje negro, con una postura impecable y una expresión gélida.
Los ejecutivos que lo rodeaban sudaban a mares mientras corregían documentos frenéticamente.
Lin Yi no habló de inmediato.
Esperó el momento oportuno y luego llamó suavemente a la puerta.
Huo Jihan volvió la cabeza y, en cuanto vio a Lin Yi, algo en su expresión cambió ligeramente.
Lin Yi levantó la bolsa y articuló silenciosamente:
Ya casi es mediodía. ¿Hacemos una pausa para almorzar?
Mientras lo hacía, sonrió.
Aquel día, Lin Yi llevaba una sencilla sudadera blanca, jeans y tenis.
Tenía un aspecto fresco, lleno de energía y encantador sin esfuerzo.
Aquella sonrisa, con sus ojos curvados como lunas crecientes, parecía un rayo de sol que penetraba en la gélida habitación.
La tensión desapareció visiblemente del rostro de Huo Jihan y la presión asfixiante que llenaba la sala se disipó al instante.
Los ejecutivos quedaron atónitos.
Todos volvieron la cabeza hacia la puerta.
Allí estaba un joven de poco más de veinte años, de apariencia pulcra y actitud relajada, que atraía inmediatamente la atención.
Nadie sabía quién era.
Huo Jihan se levantó y caminó hacia la puerta.
Todos los ejecutivos exhalaron al unísono.
¡¡¡Estamos salvados!!!
Cuando Huo Jihan condujo al joven hasta su despacho y cerró la puerta, todos rodearon a Li Feng.
—¿Quién es ese muchacho?
—¡Parece tener mucha confianza con el señor Huo!
Li Feng sonrió misteriosamente.
—No necesitan saber nada más. Solo recuerden que es nuestro amuleto de la buena suerte.
Dentro del despacho del presidente.
El espacio estaba diseñado exactamente como cabía esperar: negro, blanco y gris.
Frío, elegante y minimalista.
Los enormes ventanales que iban del suelo al techo eran lo más destacado.
Después de cerrar la puerta, Huo Jihan preguntó con voz grave:
—¿Por qué viniste de repente?
Lin Yi no delató a Li Feng.
—Pasaba por aquí y pensé en venir a verte.
Bueno, era una excusa bastante forzada, pero fue lo mejor que se le ocurrió.
Huo Jihan no insistió.
Lin Yi se sintió más tranquilo y cambió rápidamente de tema.
—Tu secretaria pidió el almuerzo. ¿Comemos juntos?
Huo Jihan asintió.
—Mm.
Los ojos de Lin Yi se iluminaron y caminó hacia la zona de descanso.
Se sentó, abrió la bolsa y comenzó a sacar los recipientes uno por uno.
Hasta los envases parecían lujosos.
A medida que abría las cajas, un aroma increíble llenó la habitación.
Examinó los platos y su atención se concentró inmediatamente en el pescado escalfado con salsa picante y ligeramente ácida.
La tierna carne blanca estaba cubierta de granos de pimienta verde de Sichuan.
Era exactamente el tipo de sabor que le encantaba.
Ya se le estaba haciendo agua la boca.
Le entregó un tazón de arroz a Huo Jihan y luego tomó otro para sí mismo.
—¡Vamos, comamos antes de que se enfríe!
Huo Jihan se sentó y tomó sus palillos.
Lin Yi comenzó a comer sin ninguna reserva.
El pescado estaba tan delicioso como había imaginado: picante, ligeramente ácido y aromático.
Comió varios trozos y entonces descubrió que solo quedaba uno.
Al darse cuenta de que Huo Jihan no había probado aquel plato, dijo:
—Queda un trozo. Deberías comértelo.
Sin embargo, el anhelo reflejado en sus ojos lo traicionaba.
Era evidente que no quería renunciar a aquel último trozo.
Seguía lanzándole miradas furtivas al pescado, como un pequeño zorro glotón que intentaba aparentar inocencia.
Huo Jihan respondió tranquilamente:
—Cómetelo tú.
Los ojos de Lin Yi se iluminaron.
—¿Estás seguro?
—Mm.
Rápidamente tomó el último trozo y se lo llevó a la boca, completamente satisfecho.
No había nada mejor que comer sin que nadie intentara quitarte la comida.
En su vida anterior, comer con sus amigos había sido prácticamente un deporte de contacto.
Mientras tanto, fuera del despacho, las secretarias intercambiaban miradas de asombro.
¿El señor Huo realmente estaba almorzando con aquel joven?
¡Era la primera vez que ocurría algo así!
¡Definitivamente debía de ser alguien muy especial!
Después del almuerzo, Lin Yi se recostó en el sofá, feliz y satisfecho.
Huo Jihan dijo:
—Tengo trabajo que hacer. Si te aburres, puedes usar mi computadora portátil.
Lin Yi se animó de inmediato.
—¿De verdad? ¿Puedo jugar videojuegos?
Era la computadora portátil de Huo Jihan, así que seguramente debía de ser de primera categoría.
Nunca había jugado en un equipo tan potente.
Huo Jihan no respondió.
Simplemente fue a buscar la computadora y se la entregó.
—Aquí tienes.
Permiso concedido.
Lin Yi sonrió ampliamente y la recibió con entusiasmo.
Huo Jihan regresó a su escritorio para revisar documentos.
Justo cuando Lin Yi estaba a punto de abrir un juego en el navegador, apareció una notificación de WeChat.
Era de Ji Yunchuan.
Lin Yi le dijo a Huo Jihan:
—Oye, Ji Yunchuan te envió un mensaje.
Sin levantar la cabeza, Huo Jihan respondió:
—Léelo.
—Está bien.
Lin Yi abrió el mensaje.
Ji Yunchuan había reservado una sala privada y quería saber si Huo Jihan saldría a beber aquella noche.
—Dice que hizo una reserva. Quiere saber si vas a salir a beber esta noche.
—No iré.
—¿Quieres que le responda?
—Como quieras. O no le respondas.
Al recibir completa libertad, Lin Yi decidió aprovecharla.
Escribió:
【¿Lo único que haces todos los días es beber?】
Unos segundos después, Ji Yunchuan respondió.
【Ji Yunchuan: Tú no eres el hermano Huo. ¿Quién eres?】
Lin Yi: «¿¿??»
¿Qué demonios? ¿Cómo lo supo?
Escribió:
【¿Por qué piensas eso?】
Ji Yunchuan respondió con absoluta confianza.
【Ji Yunchuan: Tu manera de hablar no se parece en nada a la suya.】
Lin Yi: «…»
Este tipo realmente era un admirador incondicional.
Entonces Ji Yunchuan inició una videollamada.
Lin Yi la rechazó inmediatamente, pero Ji Yunchuan volvió a llamar.
Con un suspiro, Lin Yi bajó el volumen y aceptó.
El rostro de Ji Yunchuan apareció en la pantalla.
En cuanto vio a Lin Yi, gritó:
—¡¿Cuñado?! ¡¿Eres tú?!
Lin Yi, recostado en el sofá y apoyando la cabeza sobre una mano, respondió perezosamente:
—¿Quién más?
Ji Yunchuan abrió la boca de par en par.
—¿Estás en el despacho de mi hermano? ¡Espera! ¡¿Estás usando su computadora portátil?!
Lin Yi frunció el ceño.
—¿Y qué tiene de especial?
Ji Yunchuan prácticamente gritó:
—¡Lo especial es que la última vez que le pedí prestada esa computadora, me rechazó sin pensarlo dos veces!
Lin Yi hizo una pausa.
Ah, cierto.
Probablemente aquella computadora contenía muchos documentos confidenciales.
¿No le preocupa que revise sus archivos?
Miró a Huo Jihan, que seguía concentrado en sus documentos, con el rostro inexpresivo y los ojos oscuros e inescrutables.
Vaya… Este hombre realmente está hecho de otra manera.
¿Siempre es así?
Bueno, tampoco era asunto suyo.
Ji Yunchuan seguía quejándose.
—¡Aaaah! ¡Qué favoritismo! ¡Me siento personalmente ofendido! ¡Voy para allá ahora mismo a reclamarle!
Lin Yi arqueó una ceja.
—¿Estás seguro?
—¡No le tengo miedo! ¡Voy para allá!
Lin Yi: «…»
Pensó que Ji Yunchuan estaba fanfarroneando, pero apenas unos minutos después de terminar la llamada, el hombre irrumpió en el edificio del Grupo Huo.
Lin Yi: «¿¿¿???»
Vaya. Tiene todavía más tiempo libre que yo.
Ji Yunchuan entró precipitadamente en el despacho.
—Hermano Huo, yo…
Huo Jihan levantó la cabeza, con los ojos tan fríos como siempre.
Ji Yunchuan perdió todo su ímpetu al instante.
Aquella sola mirada casi hizo que le fallaran las rodillas.
—Y-yo… Bueno… Quería ir a cenar a tu casa esta noche. La última vez no pude quedarme y todavía estoy triste por eso.
Lin Yi estalló en carcajadas.
¿Dónde había quedado toda aquella indignación?
Huo Jihan ni siquiera se molestó en responder.
Simplemente volvió a concentrarse en sus documentos.
Ji Yunchuan se acercó cabizbajo a Lin Yi.
Lin Yi sonrió con picardía.
—¿Y qué pasó con ese enfrentamiento que ibas a tener?
—…
¡¿No puedes dejarlo pasar?!
Nadie se atrevía a hacerse el valiente frente a Huo Jihan, a menos que tuviera deseos de morir.
Ji Yunchuan recuperó rápidamente el ánimo y se inclinó para susurrarle:
—Cuñado, dime la verdad. ¿Cómo conseguiste que el hermano Huo te prestara su computadora? ¿Lo sedujiste?
Lin Yi: «¿¿¿???»
Lo fulminó con la mirada.
—Di una palabra más y te haré cerrar la boca.
Ji Yunchuan suplicó clemencia, pero aun así preguntó:
—Pero en serio, ¿cómo la conseguiste?
—Él mismo me la dio.
—¡¿Por voluntad propia?!
—Sí.
En realidad, Lin Yi también estaba sorprendido.
Pensándolo bien, como estaban casados, al menos de nombre, probablemente Huo Jihan confiaba lo suficiente en él como para no preocuparse.
Incluso si Lin Yi llegaba a echar un vistazo a los archivos privados, seguramente Huo Jihan suponía que no se atrevería a filtrar nada.
Ji Yunchuan no sabía nada de aquello.
Simplemente se llevó una mano al pecho de manera dramática.
Estaba destrozado.
Emocionalmente arruinado.
Para compensar aquel sufrimiento, cuando Huo Jihan terminó de trabajar, se pegó descaradamente a ellos y se metió en su automóvil con la excusa de que necesitaba «curar su alma con una comida casera».
Poco después, el Porsche se detuvo frente a la villa.
Cuando Lin Yi bajó, vio a Huo Mianmian esperando junto a la puerta.
Era evidente que llevaba bastante tiempo aguardándolo.
Ji Yunchuan también salió del automóvil.
Al ver al pequeño, sus ojos se iluminaron.
—¡Aaaah, mi pequeño Mianmian! ¡Tu papá es muy malo conmigo! ¡Solo tú puedes curar mi corazón!
Se apresuró a abrazar al niño.
Huo Mianmian lo esquivó sin vacilar, corrió directamente hacia Lin Yi y rodeó su pierna con sus bracitos, levantando la cabeza para dedicarle una sonrisa radiante.
Ji Yunchuan: «…»
¡Magnífico!
¡¡Ahora su corazón estaba completamente destrozado!!
¡¡¡¡Y esta vez no había manera de repararlo!!!!