Después de un matrimonio concertado con un Alfa de élite, el Omega dramático se volvió más dulce - Capítulo 22
—Por la noche hace mucho viento.
Chu Shaochen tomó su abrigo y lo colocó sobre los hombros de Chi Ning.
—¿Por qué no esperaste adentro?
Chi Ning mantenía la cabeza baja y aplastaba pequeñas piedrecillas contra el suelo con la punta del zapato, mientras escuchaba la música estridente que llegaba desde una calle cercana.
Con la llegada de la noche, el Distrito Siete se había vuelto incluso más animado que durante el día.
Por todas partes podían verse jóvenes que habían salido en busca de diversión.
El familiar aroma de las feromonas de ciprés azul helado lo envolvía.
Chi Ning levantó la cabeza para mirar a Chu Shaochen.
Por alguna razón, se sentía un poco desanimado, pero aun así consiguió sonreír.
—Gracias, general.
Chu Shaochen permaneció a su lado, con una mano metida en el bolsillo.
—¿Estás preocupado por ese amigo tuyo al que conoces bastante, pero tampoco demasiado?
Al escuchar aquella expresión, Chi Ning sintió tanta vergüenza que los dedos de sus pies se encogieron dentro de los zapatos.
Sus orejas se enrojecieron al instante y deseó que se abriera una grieta en el suelo para poder esconderse.
—Xiao Xi suele cuidar mucho de mí y, además, sus precios son bastante económicos, así que…
A pesar de lo avergonzado que estaba, Chi Ning levantó la mirada y sostuvo los ojos de Chu Shaochen.
—Lo siento, general. Como no conseguía comunicarme con Xiao Xi, me precipité y terminé interrumpiendo su conversación con aquel mayor.
Chu Shaochen lo observó fijamente.
—¿Solo te estás disculpando por eso? Entonces no hay ninguna necesidad.
—Chi Ning, deberías confiar un poco más en mí, en lugar de preocuparte constantemente por causarme problemas.
Sin embargo, exigirle algo así a Chi Ning, que había crecido en un ambiente como el de la familia Chi, quizá fuera demasiado difícil.
Pero no importaba.
Chu Shaochen tenía paciencia suficiente para esperar a que se acostumbrara.
Chi Ning se sintió incómodo bajo su mirada.
Bajó los ojos y escondió tanto la barbilla dentro del amplio abrigo que casi desapareció bajo el cuello.
El aroma de las feromonas de Chu Shaochen permanecía alrededor de su nariz.
—Por cierto, todavía no has respondido mi pregunta. ¿Por qué no esperaste adentro?
Los hombres que Cassius había llevado estaban ayudando a ordenar la librería destrozada.
Por razones de seguridad, Luo Yuan y Tangtang permanecerían durante algún tiempo en casa de Tang Xi, lo que facilitaría que los hombres asignados por Chu Shaochen pudieran protegerlos.
En cuanto a Lobo Negro, un equipo de élite bajo sus órdenes ya se había infiltrado discretamente en distintos puntos del Distrito Siete para preparar su captura secreta.
Con aquellas medidas, no debería quedar ningún cabo suelto.
Sin embargo, Chi Ning parecía bastante desanimado.
Chi Ning respondió con un murmullo y continuó empujando las piedrecillas con la punta del zapato.
—Me da vergüenza quedarme adentro.
—¿Por qué?
La voz de Chu Shaochen no reflejaba curiosidad excesiva ni intención de interrogarlo.
Por el contrario, su tono resultaba tranquilizador.
—¿Es por Luo Yuan?
—Mmm.
Chi Ning asintió.
—Lo que le ocurrió podría estar relacionado con mi segundo hermano. Me enteré por casualidad. Y ahora, si aparezco delante de él como si pudiera salvarlo solo porque cuento con tu ayuda, me siento tan…
Hipócrita.
Por mucho que quisiera negarlo, seguía siendo miembro de la familia Chi.
Chi Mingfang podría haber sido uno de los responsables de lo que le hicieron a Luo Yuan.
Y, hasta el día de hoy, no solo seguía en libertad, sino que incluso estaba comprometido con un Omega de una supuesta familia prestigiosa, de una posición social equivalente a la suya.
Se mirara como se mirara, lo que Chi Ning estaba haciendo ahora difícilmente podía considerarse un favor.
Como mucho, era una ayuda que llegaba demasiado tarde.
—Si Chi Mingfang realmente fue uno de los responsables de aquel incidente, ¿qué tiene eso que ver contigo?
—Pero yo…
Chi Ning no supo cómo responder.
Era como si hubiera entrado en un callejón sin salida y, al no encontrar una forma de escapar, solo pudiera seguir avanzando obstinadamente hacia el fondo.
Chu Shaochen levantó la mirada hacia el cielo.
Por las noches, el firmamento del planeta capital no era simplemente negro.
Extrañas y magníficas auroras cruzaban el cielo con destellos de colores.
De vez en cuando, aeronaves, naves estelares y dirigibles aparecían en las alturas.
Sus reflectores y luces de posición resultaban mucho más visibles que durante el día.
—Tú eres tú, y la familia Chi es la familia Chi.
Chu Shaochen vio por el rabillo del ojo que Cassius se acercaba.
Después de reflexionar un instante, preguntó:
—¿Tienes sueño?
El cambio repentino de tema llamó la atención de Chi Ning.
Levantó la mirada, desconcertado, pero antes de que pudiera preguntar algo, Chu Shaochen ya le había tomado la mano.
—¿Viniste en una aeronave? —le preguntó a Cassius.
Cassius se acercó con la intención de presentar su informe, pero aquella pregunta lo tomó completamente desprevenido.
—Sí. ¿El general quiere utilizarla?
Chu Shaochen asintió.
—Dame la llave de encendido. La llevaré de regreso a la base.
Cassius se quedó desconcertado durante un momento.
Después sacó una llave del bolsillo y se la entregó.
No pudo evitar dirigir la mirada hacia Chi Ning.
Al ver su expresión decaída, comprendió aproximadamente lo que estaba sucediendo.
Qué impresionante.
Utilizar una aeronave militar para animar a un Omega.
Como era de esperarse de un Alfa.
Chi Ning permaneció en su sitio.
No alcanzó a escuchar lo que estaban hablando, pero vio que Cassius le entregaba a Chu Shaochen un objeto metálico circular.
Hizo un pequeño puchero y bajó la mirada hacia las sombras proyectadas en el suelo.
Estaba a punto de perder la paciencia.
¡La familia Chi es de lo peor!
¡Qué fastidio! ¡Qué fastidio!
¿Por qué esas personas nunca reciben su merecido?
—Ahora mismo pareces un pez globo de lo enojado que estás.
Chu Shaochen extendió la mano y le acarició la parte posterior de la cabeza.
—Un Omega en etapa de desarrollo no debería alterarse tanto. Eso no favorece el crecimiento de su glándula. Tienes que aprender a controlar tus emociones.
Chi Ning respondió de mal humor:
—Entonces, que no crezca.
Apenas terminó de hablar, percibió claramente que el ambiente alrededor de Chu Shaochen había cambiado.
Sintió que se le cerraba la garganta y se puso nervioso sin darse cuenta.
Levantó discretamente los ojos para observarlo.
Cuando descubrió la leve sonrisa que había aparecido en su rostro, abrió mucho los ojos y se apresuró a reconocer su error.
—¡No quise decir eso! Claro que quiero que mi glándula crezca, pero parece que no puedo controlar mis emociones. Es muy molesto. Siento que todas esas personas deberían recibir su merecido.
Era una de las pocas ocasiones en que Chi Ning hablaba con tanta sinceridad.
Sin el menor disfraz ni intento de ocultar sus sentimientos, exponía sus pensamientos ante otra persona.
—No te preocupes, es normal. Quizá más adelante incluso quieras morder cosas para aliviarte las encías.
—…
Chi Ning murmuró:
—No me están saliendo los dientes. ¿Por qué iba a necesitar morder cosas?
—General, creo necesario recordarle que lo único que está volviendo a desarrollarse es mi glándula. ¡No estoy rejuveneciendo hasta convertirme otra vez en un bebé!
Chu Shaochen no pudo evitar reírse.
Le tomó la mano y comenzó a caminar hacia la aeronave.
—¿Ah, sí? Por cómo te enojaste hace un momento, me pareció que te parecías mucho a aquella niña.
La pequeña tenía el cabello amarillento recogido en trenzas que sobresalían de su cabeza.
Se había plantado frente a Luo Yuan con las manos en la cintura y lo había mirado furiosamente, exigiéndole que dejara de mencionar el pasado.
Después de todo, ella tenía una vitalidad extraordinaria.
Por eso Luo Yuan había decidido traerla al mundo.
Había estado tan indignada que parecía que el cabello se le iba a erizar por completo.
Mmm. Son muy parecidos.
De repente, Chi Ning sintió una extraña comezón en los dientes.
Apretó las muelas y le mostró los dientes a la nuca de Chu Shaochen, que caminaba delante de él.
El fuselaje metálico de la aeronave era principalmente negro, con detalles plateados.
Sus líneas eran limpias y estilizadas, y su silueta recordaba a la de un águila majestuosa que acababa de extender las alas para emprender el vuelo.
Era la primera vez que Chi Ning tenía la oportunidad de acercarse tanto a una aeronave de aquel tipo.
Miró sorprendido a Chu Shaochen.
—Esto es…
—Una aeronave del Primer Ejército de la Flota. Tiene un número de identificación y el plateado es su color distintivo.
Chu Shaochen lo observó con indulgencia.
—¿Esto te hace sentir un poco mejor?
Al escuchar aquellas palabras, Chi Ning sintió una cálida corriente recorrerle el corazón.
Contempló cómo la compuerta de la aeronave se elevaba lentamente y asintió con fuerza.
La familia Chi no merecía que estuviera triste por ella.
¡Entristecerse por una familia como aquella era casi como merecer que cinco rayos le cayeran encima!
Lo único que le dolía era pensar en todo lo que Luo Yuan había sufrido y en su propia impotencia como miembro de la familia Chi.
Chu Shaochen entró en la cabina y, desde una posición más elevada, miró a Chi Ning.
Extendió una mano hacia él mientras el viento agitaba su ropa y su cabello.
—Sube.
Chi Ning levantó ligeramente el rostro.
Cuando sus ojos se encontraron con los de Chu Shaochen, tomó aquella mano sin la menor vacilación.
La cabina de mando de la aeronave no era particularmente grande, pero tenía espacio más que suficiente para dos personas.
Después de abrocharse el cinturón de seguridad, Chi Ning miró con curiosidad hacia el exterior y apoyó una mano sobre el cristal fabricado con un material especial.
—¿Adónde vamos?
Chu Shaochen manipuló los controles y observó cómo la aeronave comenzaba a elevarse lentamente.
—¿Adónde te gustaría ir?
—Aparte de los lugares relacionados con la familia Chi, no he visitado muchos sitios.
Chi Ning parpadeó.
—Así que todo me parece novedoso.
—Entonces daremos una vuelta por el cielo. Podrás ver las auroras de cerca y acercarte a las nubes. Después pasaremos por la base y regresaremos a casa.
—¿La base de entrenamiento del Primer Ejército?
—Mmm.
¿De verdad está bien que alguien ajeno al ejército, como yo, entre en una base militar?
Sin embargo, Chu Shaochen seguramente no haría nada que infringiera las normas militares.
Así que no debería haber ningún problema.
La aeronave continuó ascendiendo lentamente.
De no ser por sus reflectores y sus líneas plateadas, habría parecido fundirse por completo con la oscuridad nocturna.
Muy pronto, Chi Ning se olvidó de todo lo demás.
Contempló fascinado las aeronaves que atravesaban el cielo nocturno, así como los dirigibles y las naves que flotaban a distintas alturas.
El espacio aéreo sobre la ciudad parecía un mundo completamente diferente.
Así que el lugar donde vivo es realmente así…
La curiosidad de sus ojos fue transformándose poco a poco en alegría.
Estaba tan absorto en el paisaje que ni siquiera se dio cuenta de que Chu Shaochen llevaba un buen rato observándolo.
—General, ¿por qué todos utilizan aeronaves y aun así no chocan entre sí? Además, parece que los dirigibles y las naves vuelan un poco más abajo que nosotros.
—El sistema identifica automáticamente la altitud y los vehículos que hay alrededor para evitar colisiones.
—Entonces, ¿los dirigibles y las naves vuelan a una altura diferente de las aeronaves?
—Sí. Aproximadamente mil metros más abajo, para evitar la congestión del tráfico aéreo.
Chu Shaochen respondía pacientemente cada una de sus preguntas.
Chi Ning descubrió que muchas de las dudas que había tenido cuando trabajaba a tiempo parcial en la tienda de modelos podían ser resueltas por Chu Shaochen.
Levantó la mirada hacia las nubes que se extendían sobre ellos.
Entre ellas podían distinguirse vagamente algunos destellos luminosos.
En medio de aquellas auroras de colores brillantes había otros objetos voladores.
¿Serán naves estelares?
Chi Ning volvió la cabeza hacia Chu Shaochen.
—General, entonces, ¿los buques de guerra de la Federación están en la parte más alta?
La mirada de Chu Shaochen se volvió profunda.
Alzó brevemente los ojos hacia las alturas.
—Sí. Las naves estelares se encuentran en la capa más externa de la atmósfera del planeta capital. Allí ya no hay nubes, solo el universo interminable. Puedes ver muchos más planetas, pero también hay muchas más cosas desconocidas.
En aquel cielo estrellado, Chu Shaochen había participado en más de cien batallas.
Había presenciado la muerte de innumerables personas.
Las había visto caer en la oscuridad del universo y convertirse en diminutas partículas de polvo.
—Los dos cruceros más grandes protegen la seguridad de toda la humanidad.
El corazón de Chi Ning se estremeció.
Contempló a Chu Shaochen sin apartar la mirada.
Aquella soledad indescriptible había vuelto a aparecer en él.
¿Será que, después de presenciar tantas guerras, ha aprendido a mantener siempre esa tranquilidad?
Cada vez que Chu Shaochen mencionaba las batallas del pasado, su tono era extraordinariamente sereno.
A diferencia de los discursos apasionados, las acusaciones indignadas y las preguntas furiosas que aparecían en televisión, hablaba como si hubiera sido un simple espectador.
Dentro de la estrecha cabina, el aroma del ciprés azul helado comenzó a hacerse cada vez más perceptible.
Chi Ning sintió de pronto otra extraña sensación en la glándula de su nuca.
Era como si una semilla hubiera vuelto a recibir nutrientes y comenzara a mostrar señales de crecimiento.
En su rostro apareció una mezcla de desconcierto y desorientación.
Era la primera vez en sus dieciocho años de vida que percibía con tanta claridad la existencia de su glándula.
Su respiración se interrumpió ligeramente.
Antes de que pudiera levantar la mano para tocarse la nuca, sus ojos se encontraron con los de Chu Shaochen, que también mostraban cierta sorpresa.
—Yo…
Chi Ning no sabía qué decir.
Sus palabras se interrumpieron abruptamente.
Justo en ese momento, la aeronave atravesó una franja de aurora roja, cuya luz se derramó sobre los rostros de ambos.
Y Chu Shaochen percibió que, entre el aroma del ciprés azul helado, se había mezclado una fragancia tenue y delicadamente dulce.